25 de diciembre de 2017.
Probablemente el día más importante del año para muchos. Me incluyo entre ellos, pero ¿porqué?
El amor que le tengo a la Navidad proviene de cuando era un niño, mis padres se ocuparon de que la navidad estuviera llena de emoción y magia. Recuerdo haber escuchado y visto el trineo de Santa Claus varios años. Los regalos eran la mejor parte, la ilusión de saber que había dejado el señor de barba blanca debajo de tu árbol era maravillosa. Ver a tus abuelos sonrientes por detrás, celebrando todos los regalos, tus padres casi más emocionados que tú y tus primos y hermanos igual de nerviosos que tú era realmente mágico.
Dejamos los regalos por un lado y vamos a pararnos a sentir el ambiente de la sala, niños corriendo de un lado a otro de la casa, los padres intentando que estos paren y los abuelos dejando a sus nietos la libertad de quemar la casa si es lo que quieren. Los tíos haciendo preguntas incomodas a sus sobrinos y los primos peleándose por algún juguete.
Si todo aquello se perdió en el pasado ¿por que la Navidad sigue siendo unas fecha tan significativa? Ahora la casa se queda grande para tan pocas personas, la cena es parecida a la del día anterior y las risas son poco frecuentes. Ya no hay niños que corretean de un lado a otro, ni abuelos alegres, ni padres abrazándote.
¿Donde quedó la familia y el espíritu navideño? Una simple llamada es todo lo que podemos transmitirle a las personas con las que desearíamos pasar, no solo la navidad, sino, la vida entera.
A los que aún disfrutáis del abrazo de vuestra abuela, de las risas, bailes, canciones y comidas en familia: enhorabuena, tenéis el mayor regalo de la Navidad.
¡Y Feliz Navidad!
Probablemente el día más importante del año para muchos. Me incluyo entre ellos, pero ¿porqué?
El amor que le tengo a la Navidad proviene de cuando era un niño, mis padres se ocuparon de que la navidad estuviera llena de emoción y magia. Recuerdo haber escuchado y visto el trineo de Santa Claus varios años. Los regalos eran la mejor parte, la ilusión de saber que había dejado el señor de barba blanca debajo de tu árbol era maravillosa. Ver a tus abuelos sonrientes por detrás, celebrando todos los regalos, tus padres casi más emocionados que tú y tus primos y hermanos igual de nerviosos que tú era realmente mágico.
Dejamos los regalos por un lado y vamos a pararnos a sentir el ambiente de la sala, niños corriendo de un lado a otro de la casa, los padres intentando que estos paren y los abuelos dejando a sus nietos la libertad de quemar la casa si es lo que quieren. Los tíos haciendo preguntas incomodas a sus sobrinos y los primos peleándose por algún juguete.
Si todo aquello se perdió en el pasado ¿por que la Navidad sigue siendo unas fecha tan significativa? Ahora la casa se queda grande para tan pocas personas, la cena es parecida a la del día anterior y las risas son poco frecuentes. Ya no hay niños que corretean de un lado a otro, ni abuelos alegres, ni padres abrazándote.
¿Donde quedó la familia y el espíritu navideño? Una simple llamada es todo lo que podemos transmitirle a las personas con las que desearíamos pasar, no solo la navidad, sino, la vida entera.
A los que aún disfrutáis del abrazo de vuestra abuela, de las risas, bailes, canciones y comidas en familia: enhorabuena, tenéis el mayor regalo de la Navidad.
¡Y Feliz Navidad!
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